El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la misma imagen de su ser real, el que sostiene todas las cosas con su poderosa palabra. Después de efectuar la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
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Hebreos 1:3
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El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la misma imagen de su ser real, el que sostiene todas las cosas con su poderosa palabra. Después de efectuar la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.